Sobre nosotros

Jardín Urbano nace en 2012 en el barrio valenciano de Ruzafa. 

Han pasado ya unos años y el entorno ha cambiado bastante: hoy es más activo, más vivo, tenemos muchos nuevos vecinos y también más espacio.

Cuando pusimos nuestro cartel en la fachada empezamos a ocupar el lugar que fue durante años el de la “Plataforma per Ruzafa”, una asociación vecindal y sede de los Boy Scout.

Nuestra primera etapa fue el mundo de las plantas: aromáticas, hortalizas, semillas, flores comestibles….  Empezaron a difundirse los huertos urbanos en Valencia  y la ilusión de mucha gente por tener un pequeño jardín en el balcón. 

En esa época tuvimos talleres de jardinería para la ciudad, nos dedicamos a la fabricación de maceteros para terrazas y balcones y servimos establecimientos diferentes, incluídas guarderías. 

Poco a poco el espacio interior se fue llenando de plantas de todo tipo, y de vida. 

Empezamos a añadir algún producto de alimentación, procurando elegir artesanos locales, productos biológicos, naturales, en línea con el resto de la tienda.

Poco tiempo después tuvimos un gran stop, debido a las obras de recalificación del barrio.

Fueron 7 largos meses de espera, con la calle levantada y sin la imposibilidad de seguir trabajando. 

Pero decidimos aprovechar los cambios, y reinventarnos también.

Manos a la obra, empezamos a acondicionar el local para pasar de tienda a bar-cafetería, y así pasar a la segunda gran etapa.

Fue probablemente la que nos costó más, pero también, o quizá por eso, la etapa que nos gusta más recordar.

Ruzafa se transformó de repente en un barrio abierto para pasear, empezamos a ver los primeros turistas, a cada esquina surgían nuevos locales y se acabaron para siempre los aparcamientos.

Muchos cambios para un barrio tan popular, pero nos acostumbramos.

 

Jardín Urbano añadió otro cartel a la fachada: Aromas y Sabores: ya no sólo los de las plantas ahora, sino también los de la cocina.

Nuestra primera carta no tenía más que un par de bollos para acompañar un té o un café, un vino de la casa, un tipo de bocadillo….pero luego empezamos a experimentar en la repostería casera, y nos salió bien.

Bizcochos con fruta de temporada, simples, sanos, y con productos locales como la chufa o la pulpa de naranja llamaron la atención de aquellos que desde fuera miraban dudosos el local.

Una floristería? Una tienda de muebles para jardín? Una tetería? 

Fuimos un poco de todo esto, y sentarse a tomar algo en la sala era como estar en la casa de la abuela, en palabras de muchos.

Algo que quisimos mantener siempre fue justamente el espíritu social, de barrio, como lo fue este lugar antes de nosotros.

Además nuestros vecinos colaboraron activamente durante el camino de todos estos años. A veces fueron plantas “en recuperación”, dejada como hospitalizadas en nuestro Jardín, otras unas sillas que sobraban en la casa de alguien y fueron a acabar en nuestro salón, o el simple apoyo de quien nos vio desde el primer día echarnos horas y horas en el local haciendo de jardineros, cocineros, carpinteros, pintores, restauradores……

Es gracias a ellos también que pudimos crecer. 

La cocina fue absorbiendo las plantas (que mantuvimos hasta hoy, aunque sólo por decoración) y de la repostería pasamos a lo salado, a las tapas, a los platos calientes. 

Con el aumento de la oferta, y con eso de la clientela, dimos el paso final al pasaje de tienda a cafetería, y pedimos permiso para la terraza.

Debido al hecho de encontrarnos en un chaflán, y gracias a las obras urbanas que habían ampliado todas las aceras, tuvimos la suerte de podernos quedar con mucho espacio. 

Y qué mejor que una esquina llena de plantas y de sol para un jardín?!

Tuvimos nuestros platos estrella durante esa época, nuestra oferta ya abarcaba desde los desayunos hasta las comidas y las copas, sólo nos faltaba un último step más. 

La tercera etapa es la que ha definido nuestra identidad una vez por todas.

Ha sido la consecuencia de un gran cambio en nuestras vidas personales, pero también nos ha ayudado a marcar nuestros objetivos.

Hemos apostado por una oferta vegana y asequible, en un momento donde el veganismo en Valencia empezaba tímidamente a asomarse al panorama gastronómico, sin ningún referente aún que marcara un verdadero cambio.

En cierto sentido cambió todo, pero todo se quedó como antes.

Cambió la carta por completo, obviamente, con nuevos platos estrellas, 8 tipos de leches en vez de una, más repostería, y más elaboraciones caseras.

Aún así, Jardín Urbano siguió siendo ese patio de la abuela donde sentarse agusto, el mismo ambiente acogedor, sencillo de siempre.

Y es que la oferta vegana es sencilla y para todos.

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Y seguimos haciendo camino…. 

¿nos acompañas?